La Isla Saona con tan solo 110 km2 es la isla adyacente más grande de la Republica Dominicana. Se encuentra enclavada en el Parque Nacional Cotubanamá (Antiguo Parque Nacional del Este). A poco kilómetros de los principales polos turísticos. Su temperatura de 26°C y sus 13 horas de sol, permite a sus visitantes el disfrute de sus kilómetros de playas solitarias de arenas finas y aguas cristalinas.
Cristóbal Colón la descubre el 15 de septiembre de 1494 denominándola Savonesa, en honor al marinero Savónes Michele de Cuneo quien avistó la isla. Antes de esto los aborígenes la llamaban Adamanay y sirvió de refugio del Cacique Cotubanamá durante las devastaciones de Nicolás de Ovando en el siglo XVI.
La isla cuenta con dos asentamientos humanos permanentes, los poblados de Mano Juan y Catuano. Mano Juan es un pueblo de pescadores con sus típicas casas de madera, de colores tropicales y la «playa Catuano», con su destacamento de la marina de guerra.
Un recorrido en este poblado descubrirá su gran endemismo y riqueza floral que la hacen un destino ecoturístico por excelencia. De las 539 especies reportadas la mayoría se encuentra en este lugar de ensueño.
La diversidad de especies vegetales, integran diferentes ecosistemas, entre los que se pueden distinguir los bosques semi-húmedos, matorrales, manglares o bosques salados compuesta de 4 especies neotropicales, destacándose mangle: negro, blanco, rojo blanco y botón: mangle, rojo, blanco y botón y tres lagunas costeras (Canto La Playa, Flamencos y Secucho).
En la Saona también se han identificado especies de Tortugas marinas incluyendo caguama, carey, tortuga verde y tinglar, una visita obligada es al Tortugario de Pelagio o Negro para conocer la dedicación a la producción de esta especie en extensión.
Así también se han reportado en este lugar 40 especies de peces, 10 de corales y 124 de moluscos, calificando la zona como una de las más importantes reservas ecológicas del país.
A la isla se puede acceder sólo en lancha desde Bayahibe 60 minutos, al pueblo de Mano Juan.
Esta experiencia maravillosa, con nosotros será inolvidable, llena de aventura, un rico baño en la pícnica natural más hermosa del planeta, rodeada de estrellas de mar, saliendo de Santo Domingo a las 6 y media de la mañana y regresando a las 6 de la tarde aproximadamente.